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La política exterior en la propuesta de la Fundación Libertad y Progreso.

Análisis actual, recomendaciones y lineamientos a seguir para la Argentina

Definiciones fundamentales.

“La elaboración de políticas públicas exige, ante todo, un buen diagnóstico sobre el marco internacional en el que está inserto y deberá desempeñarse el país“

Vivimos en un mundo cada vez mas globalizado e interdependiente y de colaboración mutua en todos los ámbitos: político, social, ambiental y comercial.

Nunca hay que considerar a la política exterior como una herramienta al servicio de la política domestica.

Objetivo central de argentina es integrarse a un mundo global, que ofrece muchas oportunidades, con prudencia y sentido de la realidad.

La política exterior de un país debe ser el producto de la convergencia de debates teóricos y experiencias practicas.  

Cuestiones mas importantes de la política exterior argentina.

Índice y propuestas.

  1. Antártida y Malvinas
  2. Política Comercial Externa - Mercosur
  3. Relación con Brasil
  4. Unión Europea – U.K., Francia, Alemania y España
  5. Relación con EE.UU.
  6. Relación con China
  7. Equilibrio estratégico de Argentina entre EE.UU. y China
  8. Relación con Rusia
  9. Recomendaciones y Reflexiones finales
1. Antártida Y Malvinas.

Son 2 cuestiones remanentes que todavía le quedan por resolver a la Argentina, que son convergentes y no se pueden analizar por separado.  

Las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur son un fenómeno geográfico que conecta el territorio continental con la Antártida. El Reino Unido, que está en posesión de esas islas, es consciente de esta situación como un modo de sostener sus intereses sobre el continente antártico. Tanto en Malvinas como en la Antártida el punto esencial, aunque con distinta visión en el tiempo, es el reclamo de soberanía. En el tema antártico existe la creencia que algún día, el Tratado Antártico -que dispone un congelamiento jurídico de los reclamos de soberanía- caducará o se flexibilizará de una manera tal que los territorios polares podrían ser repartidos a cada quien según sus derechos. Es esta presunción -y no sólo la vocación científica- la que ha llevado a muchos países a instalar bases militares en la Antártida.

Recomendaciones:

  • Apostar fuertemente a nuevas formas de cooperación en el campo de las ciencias, que requiere el tratado.
  • Ampliar la cooperación con países del Pacífico Sur, como Chile y Nueva Zelanda, con quienes compartimos numerosos intereses y valores.
  • La política exterior y de defensa debe asignar prioridad a la cuestión antártica en toda su complejidad medioambiental y estratégica.
  • Ejecutar una GRAN estrategia de “DEFENSA”: la política de defensa no fija metas para la proyección externa, pero sí establece la manera en que se protegen los intereses planteados por la Cancillería, el poder de la diplomacia se relaciona con la capacidad defensiva.
  • Promover el comercio, recursos naturales o cooperación en general, evitando la tendencia a adoptar posturas inflexibles, en las que o discutimos soberanía o no discutimos nada, lo que podría habilitar un traspaso a largo plazo de la soberanía reclamada. Podría ser aplicable el modelo de “free city”, propuesto por el Dr. Martin Krause, que supone forjar un acuerdo básico de suspensión de la disputa por la soberanía y el establecimiento de relaciones comerciales, sociales y de todo tipo entre el territorio en cuestión y el Estado reclamante.
  • Una solución china para Malvinas. El antecedente más resonante es el de Hong Kong, que pasó de la soberanía británica a la china en 1997.
  • En esa instancia, se debería garantizar igualmente el libre acceso de todas las nacionalidades a la compra de tierras y activos, sin discriminar a los argentinos

En Malvinas existe -al igual que en la Antártida- un congelamiento en el reclamo, pero en este caso consagrado fáctica y no jurídicamente. El hecho incontrastable es que Gran Bretaña se niega a dialogar por la soberanía. Con la excepción del conflicto del Beagle y de la guerra de Malvinas, la Argentina en general se ha amparado en la razón jurídica. En el asunto del Beagle, el resultado de una negociación acompañada de una cierta disuasión militar permitió finalmente un acuerdo que limitó la proyección marítima de Chile en el Atlántico Sur

En la política británica no existe, por otro lado, ninguna corriente partidaria que esté dispuesta a negociar la soberanía de las islas. Como si esto fuera poco, lo que se evidencia de un tiempo a esta parte es una entronización de las líneas más duras. En Gran Bretaña, la guerra de 1982 le cerró las puertas -tal vez para siempre- a la línea pro negociación del Foreign Office, mientras que por estos lares la intransigencia ha sido moneda corriente, sobre todo durante las administraciones kirchneristas. En lo inmediato, ninguna alternativa de soberanía podría ser planteada seriamente hasta tanto la Argentina no recupere un cierto peso relativo en el mundo.

CONCLUSIÓN: El futuro de las Malvinas y el de la Antártida dependerá, antes que nada, de nuestra capacidad para revertir el proceso de decadencia que nos tiene a maltraer desde hace décadas y que nos limita en la arena internacional.

2. Política comercial externa.

La Argentina ha practicado políticas proteccionistas de mayor o menor intensidad a partir de la década del treinta. A partir de 1946 tomó fuerza la teoría de la “dependencia” y la política de “sustitución de importaciones”. Dentro de estos criterios de gobierno, los instrumentos más utilizados son los aranceles de importación, las prohibiciones y restricciones cuantitativas de cualquier naturaleza. La Argentina viene desempeñando actualmente un rol destacado en el Mercosur.

MERCOSUR

El objetivo fundamental de esta organización es la construcción de un mercado común entre la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Subsidiariamente contribuye a estabilizar y mejorar la relación política entre sus miembros y a disipar las hipótesis de conflicto.

Problemas actuales:

  • De nivel institucional. Son principalmente consecuencia del proceso de toma de decisiones que requiere primero la unanimidad de los socios y luego la convalidación interna por cada uno de ellos. En el Mercosur no hay un “derecho comunitario” que tenga supremacía sobre las legislaciones nacionales.
  • La ineficiencia ejecutoria configura otro obstáculo, ya que la autoridad de implementación de las políticas regionales corresponde a los gobiernos nacionales, que no cuentan con incentivos para priorizarlas.
  • Tampoco funcionan eficientemente los mecanismos de resolución de controversias, única área parcialmente excluida del requisito de unanimidad. Ésa es la razón por la cual algunos conflictos bilaterales han escalado a instancias mediadoras ajenas a la región. Ej.: Plantas papeleras .
  • Comercio intra-mercosur : Un gran atraso sobre la Unión Europea, donde el comercio intra-zona supera el 60 por ciento, muy por encima del 20 por ciento al que apenas se llega en el bloque sudamericano. Los gobiernos populistas consideraron el Mercosur como un símbolo de resistencia a la globalización, al “neoliberalismo” y/o al predominio de los Estados Unidos. Esto llevó a que funcionalidad operativa del bloque se estancara y que cuestiones sustantivas como la inversión, el comercio y las regulaciones comunes, fueran desapareciendo de la agenda.
  • Incorporación al Mercosur, como socios políticamente afines, a Venezuela (Hugo Chávez) y Bolivia (Evo Morales). Si bien el latinoamericanismo es una postura políticamente correcta, la integración supone, por definición, resignar en alguna medida la potestad de actuar soberanamente. Eso es difícil de lograr cuando hay elites políticas que pregonan una autarquía teñida de nacionalismo y una mayoría de empresarios que -por conveniencia- prefieren el proteccionismo antes que enfrentar la apertura a la competencia internacional.

Si la experiencia europea tiene algo que enseñarnos es que la integración política viene después de la económica. Los intereses prácticos y no las identidades sociológicas constituyen la médula de la integración regional.

  • la falta de infraestructura que mejore la interconexión física.

Recomendaciones:

  • Es muy importante la reducción del Arancel Externo Común del Mercosur : tal como lo propone Brasil. La Argentina debe acompañar esta iniciativa, que aumentará la competitividad y le dará a la Argentina la posibilidad de integrarse con más ímpetu al comercio internacional. El acuerdo supone la eliminación paulatina de aranceles para el 92 por ciento de las importaciones. El Mercosur removerá las tasas en un plazo de 15 años (con variaciones según el producto), mientras que la Unión Europea lo hará en un máximo de 10 años.
  • Remover las incontables excepciones, reglamentaciones y trampas paraarancelarias que entorpecen la dinámica comercial del bloque.
  • Debe permitirse que los miembros del Mercosur puedan firmar acuerdos comerciales con terceros.
  • Promover el libre comercio - El comercio internacional es un camino de doble vía. Las exportaciones aportan divisas corrientes para compensar las necesarias para adquirir las importaciones. El mercantilismo (triunfo electoral del peronismo a fines de 2019, “importar es pagar trabajo ajeno en lugar de dárselo a los trabajadores”) cree que es posible y necesario alentar las exportaciones e impedir las importaciones. Lo único que se logra con esa medida es encarecer los bienes exportables e importados en el mercado interno. Son finalmente los consumidores los que pagan la ineficiencia y las mayores utilidades de las industrias protegidas. Toda restricción impuesta sobre el comercio internacional de un país – por más uniforme o generalizada que sea – altera los precios relativos internos.
  • La Argentina debería establecer, como política de Estado, un modelo económico abierto, expuesto al comercio internacional, que tenga como objetivo generar un crecimiento de la productividad y eficiencia de la economía. Este camino no sólo habrá de asegurar un marco competitivo en el mercado interno, sino también la eliminación del sesgo anti exportador que genera toda economía cerrada. El Mercosur debe converger a un arancel externo común de no más de 6% y facilitar la concreción de acuerdos de libre comercio, comenzando con el de la Unión Europea.
  • NO al vasto espectro de la dirigencia política, empresarial y sindical que todavía defienden el modelo de “sustitución de importaciones”.
3. Relación con Brasil.

La trascendencia del vínculo con Brasil es incuestionable. Se trata del principal socio comercial de la Argentina, tanto en exportaciones como en importaciones, mientras que la

Recomendaciones:

  • Mejorar los ejes de infraestructura física y las redes de transporte y logística. Esto serviría para alentar el comercio bilateral y el comercio con terceros países.
  • Poner en marcha una agenda de convergencia en los marcos reguladores en materia energética que tenga como objetivo final mediato la conformación de mercados binacionales de petróleo y derivados, gas natural y electricidad.
  • En el plano de la defensa, crear un Observatorio binacional con representación de académicos y especialistas y en el que podrían participar delegados de las áreas de Defensa, Relaciones Exteriores, Inteligencia Estratégica y Planificación.
  • Promover la cooperación entre los dos países, al igual que en procesos conexos como el tráfico de armas, de drogas, precursores químicos y de personas : mejorar el trabajo conjunto en temas como la radarización del espacio aéreo, el control de cargas fluviales y portuarias, y el control de pasos terrestres, reforzamiento de los mecanismos de coordinación en sectores puntuales, como Fuerzas Especiales de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad para acciones contra el crimen organizado y el terrorismo.
  • La cuestión agrícola : Argentina y Brasil necesitan trabajar fuertemente sobre el tema de la productividad de sus producciones agrícolas si pretenden abordar en forma eficiente los nuevos mercados internacionales de alimentos. Los principales obstáculos para la expansión del sector agrícola están dados por deficiencias en términos de infraestructura y logística. Clave : Lograr una estrategia común frente a China y la India (los dos mayores demandantes de alimentos) y la creación de una autoridad sanitaria común y una mayor integración a nivel de laboratorios y producción de vacunas y medicinas.
  • El dialogo entre los gobiernos de la Argentina y Brasil no debe limitarse ni entorpecerse por diferencias ideológica o políticas coyunturales.
4. Unión Europera - U.K., Francia, Alemania y España.

Nuestro país se relacionó con Europa cuando allí se desarrollaban las formas de integración previas a la UE. Entre los años 1971 y 1980, la Argentina fue el único país en América Latina en tener un acuerdo comercial con el viejo continente. Específicamente en 1993, la entrada en vigor del Tratado de la Unión Europea, le dio el inicio formal con el nombre de “Unión Europea” y paralelamente coincidió con el mandato del Presidente Carlos Menem en la Argentina. Los años noventa, estuvieron caracterizados por una política exterior que permitió la inserción internacional de la Argentina que formalizó sus relaciones con la ya UE a través del Acuerdo Marco de Cooperación Económica y Comercial. Sin embargo, ese acuerdo y la relación Argentina – UE se vieron claramente perjudicado por la crisis del 2001. La caída en default tuvo como principal consecuencia el aislamiento internacional. La cesación de pagos por parte de Argentina imposibilitó relacionarse con todo tipo de mercados. En contraposición al MERCOSUR, los 28 Estados miembros de la UE han delegado algunas de sus competencias a órganos centrales, que están habilitados para tomar decisiones independientes de la voluntad de los Estados miembros. En 1995 la UE y el MERCOSUR firmaron en Madrid el Acuerdo Interregional de Cooperación, con el fin de establecer una asociación de carácter político y económico. El año 2019, fue un año histórico para ambos bloques ya que tras veinte años de negociaciones se llegó a un principio de acuerdo para un posible tratado de libre comercio.

¿Qué es lo que lleva a la UE a buscar asociarse con el MERCOSUR y el resto de América Latina? La respuesta probablemente se encuentre en una cuestión de valores y principios. “Ambas regiones poseen un acervo cultural y de tradiciones comunes que les permite promover, difundir y desarrollar la defensa de los valores democráticos, el respeto a los derechos humanos, la libertad de las personas y los principios del Estado de Derecho”. Ante un mundo tan conflictivo con un sistema internacional anárquico, el multilateralismo, las instituciones internacionales y la interdependencia económica parecen ser las únicas soluciones para apaciguar tal anarquía. El gran desarrollo del continente europeo, su enfrentamiento con medio oriente (especialmente con el mundo islámico) y la tan olvidada África, hacen “…que la única región del mundo en desarrollo que comparte la cultura y tradiciones de Europa Occidental es, solo, América Latina”

El principio de acuerdo comercial, anunciado en Bruselas el 28 de Junio 2019, será obligatorio para las partes solo después de que cada una de ellas complete los procedimientos legales internos necesarios para la entrada en vigor. El mismo llegó tras dos décadas de negociaciones y lo llaman el “mayor acuerdo comercial de la historia de ambos bloques”. Dará acceso a las empresas europeas a un mercado de 260 millones de consumidores (El País, 2019). La UE ha sido tradicionalmente el primer socio comercial del MERCOSUR y entre ambos bloques suman un mercado de 773 millones de personas a través de la eliminación de aranceles en sectores claves. Actualmente el bloque europeo es el mayor socio comercial después de China

Inconvenientes:  El futuro del acuerdo dependerá de varios factores que podrían demorarlo o hasta incluso frustrarlo.

  • El posible efecto negativo que puede generar sobre el sector agrícola europeo.
  • Resurgimiento del pensamiento en una parte de la población que cuestiona los beneficios del libre comercio. Auge de los partidos nacionalistas y antiglobalización.

El tratado dará un notable impulso al intercambio. Asimismo, debe trascender al ámbito comercial y buscar también avanzar en otros ámbitos muy importantes, como el político, el social, el cultural y el científico.

U.K. - Liberado de los condicionamientos de Bruselas, es probable que el Reino Unido refuerce sus vínculos comerciales con Estados Unidos a través de un tratado de libre comercio. El hecho de que el reclamo de soberanía por Malvinas sea de una enorme sensibilidad no implica que haya que transformar en un pantano cada uno de los demás capítulos de nuestro diálogo con Gran Bretaña. La historia reciente sugiere que, en rigor, esa actitud negativa no ha logrado sino postergar y dificultar cualquier posible avance en dirección a una solución del gran tema pendiente. La rigidez extrema está lejos de ser la mejor o la única alternativa cuando de buscar soluciones se trata. 50 Fundación Libertad y Progreso

Recomendaciones y aspectos positivos:

  • Promover una agenda positiva, que en lugar de alejarnos nos acerque. En este punto, el apoyo del gobierno británico a las negociaciones que la Argentina viene llevó adelante con el FMI en 2020 y el respaldo británico al ingreso de nuestro país a la OCDE son esperanzadores.
  • Los encuentros bilaterales que se han materializado para discutir posibles acuerdos en ciencia y tecnología, comercio e inversiones, transporte, cooperación antártica y salud conforman otra señal positiva.
  • En relación a los avances en la arena económica, es necesario que la Cancillería continúe fomentando la participación de empresas europeas en licitaciones argentinas en las áreas de energía, transporte e infraestructura.

FRANCIA - En 2014, la Argentina fue designada país prioritario para Francia.

Condiciones necesarias para una buena relación : bajar el riesgo país, desregular y abrir la economía, suprimir los controles de cambio y fortalecer la seguridad jurídica

Inconveniente : El acuerdo Mercosur-Unión Europea representa un tema espinoso para Francia, ya que fue uno de los países más reservados con respecto a ese pacto. Fuego nutrido de ONGs y agricultores que exigen su anulación temiendo la competencia. Recomendaciones

Recomendación:

  • Potenciar el rol de la Agencia Francesa para el Desarrollo (AFD), presente en la Argentina desde 2017. Debe promoverse, a su vez, la sinergia en el sector extractivo, donde ya ha habido una importante inversión de US$ 600 millones de Eramet, que permitirá a la Argentina escalar posiciones a nivel mundial en la industria del litio11. La cooperación en educación y ciencia y tecnología es, desde luego, otra esfera de acción fundamental.  

ALEMANIA - Eje prioritario es Alemania. En lo comercial, la balanza con este país es deficitaria para la Argentina. Si bien, después de Brasil, Argentina es el mayor socio comercial de Alemania en Sudamérica, Alemania ocupa el noveno puesto entre los inversores externos. Son números escasos para dos países de larga tradición.

Recomendaciones:

  • Construir una agenda que favorezca los negocios y no que los impida. Esto involucra la firma de tratados de libre comercio, rebajas impositivas y seguridad jurídica. El acuerdo Mercosur-Unión Europea es visto como una proa que puede simbolizar una antesala para nuevas inversiones.
  • En lo que a este recurso se refiere, la Argentina integra junto a Chile y Bolivia el denominado “Triángulo del Litio”, es decir, la subregión que concentra el 68% de las reservas globales. Nuestro país aporta el 1/6 de la producción mundial, lo que lo coloca en la tercera posición en el ranking mundial. En lo que concierne al litio, el objetivo de Alemania es el de instalarse en la región para competir con China y los Estados Unidos.

ESPAÑA – Los antecedentes inmediatos no son buenos. Vale recordar que en 2012 se produjo la expropiación de la participación de Repsol en YPF, y la denuncia del Convenio de Doble Imposición entre Argentina y España. Estas y otras medidas afectaron a empresas españolas. Ese año España dejó de ser el primer país inversor en Argentina (desde entonces es el segundo, después de los Estados Unidos) y creció la desconfianza entre ambos países El agravante en este caso es la gradual pérdida de importancia en el comercio exterior argentino, que ha llevado la relación a mínimos históricos Hay que profundizar y recuperar el vínculo con España, para atraer inversiones como para expandir los flujos de comercio con este país que tiene grandes intereses en la Argentina.

5. Relación con Estados Unidos.

La relación diplomática con USA ha sido muy ecléctica. Hitos más importantes:

ALCA Y MENEM - En la década de 1990 los Estados Unidos propusieron un tratado de libre comercio, el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas). El alineamiento con las políticas norteamericanas llevó al presidente Carlos Menem a enviar tropas a la primera Guerra del Golfo, eliminar el programa misilístico Cóndor II y adherirse a los tratados de no proliferación nuclear. Estas iniciativas permitieron forjar una gran relación con los Estados Unidos y dieron lugar a la inserción internacional del país.

GOBIERNO KIRCHNERISTA Y SITUACIÓN DE VENEZUELA - ENIR Luego de la crisis del 2001 -y bajo la presidencia de Néstor Kirchner- la política exterior argentina experimentó una transformación sustancial. Las relaciones con los Estados Unidos empeoraron y el gobierno buscó fortalecer relaciones bilaterales con Cuba, Venezuela y Bolivia. La ideología prevaleció sobre el pragmatismo y eso hizo que la Argentina auspiciara gestos poco amistosos, como el de brindar apoyo a la contra-cumbre que el chavismo erigió en 2005 para rechazar el ALCA. Durante el gobierno de Cristina Kirchner la tensión escaló a un nivel superlativo. Se produjo, en cambio, un acercamiento a Rusia y China, a tal punto que la Argentina se abstuvo de condenar la invasión por parte de Rusia a Crimea.

GOBIERNO DE CAMBIEMOS - EL presidente Obama LLEGA a Buenos Aires en marzo de 2016. Era la primera vez, después de once años, que un presidente norteamericano visitaba el país. Llega Donald Trump a la Casa Blanca, con la enorme ventaja de la estrecha relación personal del presidente Trump con la familia Macri. A pesar de esto, el gobierno republicano evidenció un claro desinterés no sólo hacia la Argentina, sino a la región latinoamericana en general.. Otra razón se encuentra en la falta de complementariedad económica, en la medida que la Argentina no producía nada que los Estados Unidos necesitaran con desesperación. Durante el gobierno de Cambiemos se firmó un acuerdo entre el Ministerio de Seguridad argentino y el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos que preveía un incremento de la cooperación en aras de impedir y combatir los delitos graves.

Recomendaciones:  

  • Existen varios temas de convergencia en las agendas de los dos países.
  • la postura de defensa irrestricta de la democracia y de los derechos humanos debería ser sostenida con firmeza por el gobierno argentino. La Argentina tendría que tener una actitud de cooperación con las fuerzas políticas democráticas de aquel país. La cuestión venezolana podría convertirse en la piedra basal para construir un diálogo más fructífero con Washington.
  • Debería participar activamente en los mecanismos de control de la lucha contra el terrorismo. A tal efecto, sería conveniente que el país aproveche al máximo los foros internacionales como espacios para cooperar en la prevención y el combate al terrorismo. Tanto Argentina como los Estados Unidos podrían compartir información y “buenas prácticas”.
  • En el rubro energético, Argentina y Estados Unidos tienen mucho por trabajar en conjunto. El descubrimiento de tecnologías capaces de explotar rentablemente el gas y petróleo de esquistos (shale gas y shale oil) augura un cambio copernicano en materia de reservas. Los Estados Unidos ya explotan parte de sus recursos propios y Argentina cuenta con un yacimiento de extraordinaria potencialidad, como es el de Vaca Muerta.
  • El combate al narcotráfico debe ser reconocido como una prioridad en la relación con los Estados Unidos. En esta temática, es esencial que ambos países profundicen la cooperación en el marco de los organismos especializados de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos.
6. Relación con China.

Los vínculos con la República Popular de China han ido evolucionando y variando en los últimos años. Del alto nivel de cooperación desarrollado durante la presidencia de Cristina Kirchner se pasó a la discordia y tensión cuando el gobierno de Cambiemos decidió revisar los acuerdos firmados por la gestión anterior. El presidente Macri puso en tela de juicio el posible uso dual de la Estación de Espacio Profundo en Neuquén y la construcción de dos represas en el río Santa Cruz y dos centrales nucleares. El gobierno de Cristina Kirchner también había dejado ocho años perdidos en el intercambio comercial y una alta dependencia del capital chino. En efecto, la Argentina tuvo déficits comerciales anuales crecientes desde 2008, la Argentina debió recurrir a préstamos chinos para estabilizar su débil arquitectura financiera. El balance de la gestión del presidente Macri respecto a China es positivo si se tiene en cuenta que las inversiones fueron ampliadas, incluso en terrenos que la Argentina había explorado poco hasta el momento. El parque solar inaugurado en Jujuy, que es el más grande de América Latina, es un ejemplo al respecto.  Un asunto adicional que hay que corregir en la relación con el gigante asiático es el de la opacidad de los acuerdos firmados: no existe forma de acceder a los pormenores ni a las condiciones que rigen tales contratos. Esto es patente en el caso de la estación espacial en la Patagonia y en el trato directo que algunas provincias tienen con China.  Mucho se ha hablado sobre la posibilidad de que China represente una vía financiera alternativa al FMI.  Pero lo que hay que decir en este punto es que dichas expectativas son infundadas. Esto es así porque para Beijing fue muy frustrante lo sucedido en Venezuela. En el país caribeño, China realizó inversiones muy significativas y los problemas políticos cada vez mayores hicieron que Venezuela se convierta en un dolor de cabeza más que en un aliado. Por este motivo, China no vería con buenos ojos volver a asumir compromisos financieros de esa magnitud con otro país de Sudamérica.

7. Conflicto político y comercial entre China y USA - Equilibrio de Argentina.

Frente a la contienda mundial en la que están inmersos China y los Estados Unidos, la Argentina se ve obligada a encontrar una buena relación con ambas potencias. En lo concerniente a nuestra situación, el punto sensible sobre el que es necesario actuar con mucha precaución es Vaca Muerta. China tiene en Neuquén la única estación espacial fuera de su territorio. Allí también los Estados Unidos están construyendo un Centro de Emergencia Humanitaria, que demandará una cooperación estrecha con nuestro país. Es en ese sentido que la Argentina deberá tener cuidado de no quedar presa de ningún altercado a nivel hegemónico. Inclinarse mucho hacia un lado seguramente tendrá un costo, por lo que habrá que hacer un ejercicio de equilibrismo muy sobrio para no caer al vacío. El tema del 5G es otro punto controversial que está sobre la mesa y que hay que tener presente. Brasil ya ha comunicado que licitará la infraestructura 5G en 2020 y que convocará a China. Esta es una cuestión delicada, ya que hay muchas razones para dudar acerca de la confiabilidad de China. Para empezar, Beijing tiene leyes de seguridad nacional que requieren que las compañías chinas “apoyen, ayuden y cooperen con los esfuerzos de inteligencia nacional”. Además, las agencias de inteligencia chinas tienen permiso legal para acceder, por la fuerza, si es necesario, a cualquier servidor u otros datos almacenados dentro de las fronteras de la nación. Entonces, ahí está el problema. Si los países permiten que China se convierta en la columna vertebral de sus redes inalámbricas, todo lo que se ejecute o pase por esas redes se verá comprometido: infraestructura crítica, así como sistemas de inteligencia y militares. Por lo tanto, supeditarse a China en este rubro no parece ser una buena opción.

Recomendaciones:

  • La Argentina y China deberían conservar la alianza estratégica en materia de alimentos, dado que nuestro país tiene la oferta para abastecer parcialmente la demanda constante del país asiático. Los tres sectores más dinámicos de la demanda china en los próximos veinte años son las oleaginosas, la carne -especialmente porcina y aviar- y los lácteos.  –
  • Hay que pensar en desarrollar a futuro más inversiones conjuntas argentino-chinas en biotecnología. La Argentina está dando sus primeros pasos en investigación de biotecnología y China tiene buena experiencia en ese rubro, con lo cual es de esperar que haya una cooperación más acentuada entre las dos naciones.
  • En lo institucional, la Dirección de Asia y Oceanía de la Cancillería debería ser jerarquizada a fin de crear un marco más idóneo para nuestra relación con los países orientales. A ese camino de reconfiguración se suma la necesidad de reforzar la coordinación con las áreas internacionales de las provincias.
  • Hay que abrir además nuevas representaciones con perfil comercial en puntos estratégicos del interior de China y en los países del Sudeste Asiático.
  • La Argentina debería avanzar en acuerdos de libre comercio con las principales economías de Asia, con el foco puesto en la venta de alimentos y manufacturas de origen agropecuario. Acercarse a China en forma pragmática brindará incentivos para que la Argentina firme el memorándum de adhesión al megaproyecto de la Nueva Ruta de la Seda  
  • China es un socio estratégico para América Latina. En lo económico y comercial, es imprescindible continuar y reforzar el intercambio. En esa dimensión, hay mucho por hacer. No se puede decir lo mismo respecto al plano político, puesto que allí hay muchos más motivos para desconfiar que para arrimar posiciones.
  • Por último, es evidente que China ya está sintiendo los problemas a causa del menor crecimiento económico. Incluso, es probable que, a pesar de dos décadas de aumento del comercio y la inversión, el desarrollo económico de China se estabilice antes de alcanzar un estado de altos ingresos. Para seguir financiando sus ambiciosos proyectos geopolíticos, amenazar a los Estados Unidos y satisfacer las crecientes expectativas de sus ciudadanos, la dictadura comunista deberá adoptar las reformas de libre mercado que el Partido ha estado suprimiendo activamente.
  • En lo inmediato, China buscará seguir extendiendo su influencia por todo el mundo. Es lo que ocurre en África y de manera más solapada en el resto del mundo emergente. Evitar que ese patrón pernicioso se repita por estas tierras requerirá de una actitud responsable por parte de nuestra dirigencia política.
8. Relación con Rusia.

A diferencia de China, las bases materiales del poder económico ruso son modestas en relación a sus aspiraciones. Se trata a su vez de una economía muy dependiente de las exportaciones de petróleo y gas. Sus capacidades militares compensan en parte esas deficiencias y sirven de respaldo a una política exterior que no renuncia a la competencia con Occidente. El comercio de productos agropecuarios ha sido históricamente el núcleo de la relación bilateral. En 2015 una declaración conjunta otorgó a la relación carácter de asociación estratégica integral. La cooperación se incrementó significativamente en diversas áreas: en 2014 se firmó un convenio de cooperación nuclear con fines pacíficos, que derivó en el proyecto de construir una central nuclear con tecnología rusa, el gesto político decisivo de la Argentina hacia el presidente Putin fue la abstención de nuestro país en la Asamblea General de la ONU, evitando condenar a Rusia por la anexión de Crimea en 2014. Si para la expresidente Cristina Kirchner el acercamiento a Rusia significó la expresión de una apuesta por un sistema internacional multipolar, para Cambiemos la relación con Rusia fue una manifestación de pragmatismo y del peso de las cuestiones económicas en su política exterior.

Así como en el caso chino, sería recomendable que la Argentina evite comprometerse políticamente con Rusia y vuelque su energía en tratar de explotar al máximo las relaciones comerciales y las posibilidades de cooperación en áreas técnicas y científicas.

9. Recomendaciones y reflexiones finales.
  • El Ministerio de Relaciones Exteriores debe ser reorganizado institucionalmente para mejorar su funcionamiento. En efecto, la Cancillería tiene una estructura obsoleta e ineficiente.
  • Eliminar las “embajadas turísticas” en regiones de escasa relevancia política y económica, como ser Centroamérica, el Caribe y Europa del Este.
  • Observar si la labor de la Cancillería ha colisionado con las áreas internacionales de otros ministerios (Ver: Patricio Giusto. Doce puntos para relanzar la política exterior argentina)
  • Proveer de racionalidad a la política exterior y ponderar el trabajo de los diplomáticos implica a su vez optar por el profesionalismo y los méritos antes que por la militancia y los favores personales. No debería abusarse de la ley que permite nombrar diplomáticos a quienes no lo son. Es preferible que la mayor parte de los diplomáticos sean de carrera, ya que la función de representar y proteger los intereses del país ante la comunidad internacional requiere un largo y riguroso entrenamiento específico. Igualmente, resulta aconsejable que los destinos de mayor relevancia para el país los ocupen altos referentes políticos, quienes de esa forma contribuyen a equilibrar la híper-burocratización que muchas veces prevalece en las prácticas del cuerpo diplomático profesional.
  • Es preciso evitar que la diplomacia se convierta en moneda de cambio de la política.
  • En el ámbito doméstico, el desafío principal es el de articular coherentemente todas las áreas que tienen relación con la política exterior, especialmente economía y defensa. De esta manera, se podría reforzar la integración horizontal de las esferas de gobierno. Pero también haría falta aceitar la integración vertical, que tiene que ver con la necesidad de integrar aún más los intereses de las provincias con el diseño internacional del Estado nacional.
  • El objetivo central de nuestra PE debería ser actuar en función de los principios del derecho internacional y proyectar al país como un buen ciudadano para crear condiciones favorables a nuestro desarrollo nacional.
  • Dar prioridad a la agenda de los derechos humanos, de la ayuda humanitaria, de la hospitalidad con el inmigrante y de la responsabilidad de proteger a una población que es víctima de un Estado que está cometiendo genocidio, limpieza étnica o crímenes de lesa humanidad.
  • A nivel multilateral, sería adecuado que la Argentina siga desempeñando un papel activo en materia de medio ambiente, desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos, no proliferación y desarme.

Ninguna estrategia nos llevará mágicamente a recuperar el lugar de privilegio que nuestro país supo tener hasta hace unas décadas. Esto sólo será posible en la medida que la Argentina logre concertar políticas públicas que apunten a un desarrollo integral de sus recursos. Estas propuestas han pretendido servir a esa causa.

Anexo: Aspectos adicionales no considerados en el texto de LyP.

  1. Si en su momento las políticas de la llamada ‘Splendid Isolation’ fueron concebibles a fines del Siglo XIX para el Reino Unido o a principios del XX para los Estados Unidos, eran una opción para países que se encontraban en el primerísimo nivel de desarrollo económico y/o de su influencia política.  No es el caso de la Argentina y por eso es a todas luces incongruente la actual falta de dialogo con los países vecinos.   El silencio podría ser -con muchísima buena voluntad- interpretado como un rasgo de la ‘personalidad’ pero cuando se une a enfrentamientos verbales, hosquedad, etc., llega a niveles peligrosos.  Así, la Argentina ha sido denunciada públicamente por Bolivia en la Asamblea General de las Naciones Unidas, por injerencia en los asuntos internos, y el Presidente del Brasil abunda en graves declaraciones, tras faltas de la Argentina.     Chile, Paraguay y el Uruguay también han sido blanco de muy poco felices intervenciones del Jefe del Estado, que ha logrado un récord curioso; tener a 10 meses de comienzo de su mandato las peores relaciones con todos los países fronterizos. (Jorge Stok)
  2. Resaltar el carácter de Aliado Extra OTAN de la Argentina que fuera concedido por EEUU en el año 1991. Es un dato muy importante y más en la relación con EEUU y Gran Bretaña. Es una condición que revela una confianza en la organización y formación militar de nuestro país que beneficia a la nación toda.  RREE más Defensa: más importancia en plano internacional, más visibilidad, más negocios y más liderazgo.   Son muy pocos, los países con los que Washington admite este tipo de relación. Es una muy buena base para la inserción de nuestro país en el mundo. Es un reconocimiento a nuestro País por su comportamiento internacional en un determinado contexto internacional. Esta alianza nos ubica en un determinado lugar en el mundo entre los países que se encuentran en la avanzada de la defensa de la democracia como sistema de vida, respetando normas y compromisos junto a los países que están interesados que se respeten y perfeccionen. No se trata estrictamente -bueno es recordarlo- de una alianza militar, por mucho que de su proyección pueda derivarse, en algún caso, la colaboración en ese terreno. La finalidad de este novedoso vínculo con la Argentina no apunta a alimentar desconfianzas o rivalidades militares, ni a estimular liderazgos ilusorios, ni a inducir a absurdas y gravosas carreras armamentistas. Esta alianza no es para instrumentar políticas que ubiquen a la Argentina en un protagonismo que no posee en determinadas zonas de conflicto, sino la búsqueda de pautas de colaboración con los Estados Unidos, siempre considerando el respeto al orden jurídico internacional y a las decisiones formales de la comunidad mundial organizada. (Hernán Vázquez)
  3. Destacar la vinculación de las políticas de RREE y Defensa en cuanto a misiones de paz en América y con ONU. (Hernán Vázquez)
  4. Nuestra postura ambivalente respecto a Venezuela y la pertenencia al Grupo de Lima. (Guillermo Strauss)

Opinión del IPI sobre Relaciones Exteriores argentinas

Síntesis adaptada de un documento extenso1

Encuadre general

El mundo es un enorme escenario en el que hay que saber conducirse con prudencia y sentido de la realidad. Se trata de ver y entender cómo lo que ocurre en el exterior nos condiciona y cómo lo que se hace internamente repercute, a su vez, en el mundo.

El desafío que se desprende de esto es el de impedir que las simplificaciones o las falsas idealizaciones ganen terreno a costa del mejor resultado para el país.

El planeamiento estratégico debe ser consciente de las necesidades que la Argentina tiene en materia económica y de las tecnologías e inversiones indispensables para su desarrollo.

La evolución de la tecnología hace que la diplomacia tenga que enfrentarse a nuevos retos, especialmente en cuanto al manejo de información sensible, tal como quedó evidenciado a partir del caso WikiLeaks.

Por otro lado, el problema del coronavirus ha golpeado al planeta con una fuerza sin precedentes. No obstante, más que engendrar nuevos paradigmas, la debacle mundial del COVID-19 parece exacerbar dinámicas preexistentes. En primer lugar, la pandemia ha agregado un elemento más de discordia a la complicada relación entre los Estados Unidos y China.

En Europa, el coronavirus ha elevado el tono en el debate entre federalistas y escépticos de la integración. Existe una grieta que quedó marcada a fuego a raíz del Brexit y que se ha acentuado ante la falta de una acción coordinada de los países de la Unión Europea para hacer frente a la demanda sanitaria.

Por otro lado, la rápida expansión del virus ha dañado al multilateralismo, el cual ya venía siendo cuestionado por su falta de eficacia a la hora de promover políticas globales consistentes, como por ejemplo en el asunto del cambio climático.

A su turno, la desdibujada actuación de la OMS expuso una vez más las deficiencias de los organismos internacionales y puso en duda su capacidad de respuesta ante dificultades sistémicas.

Cuestiones remanentes de carácter territorial para la Argentina.

Le quedan por resolver a la Argentina dos cuestiones de carácter territorial: Malvinas y la Antártida. Como bien señala el exvicecanciller Andrés Cisneros, la dirigencia política ha tenido la mala costumbre de considerar ambos asuntos por separado, pese a existir varios puntos de contacto entre uno y otro . Las islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur son un fenómeno geográfico que conecta el territorio continental con la Antártida. El Reino Unido, que está en posesión de esas islas, es consciente de esta situación, no sólo como respuesta a los deseos de su muy reducida población, sino también como modo de sostener sus intereses al continente antártico.

En el tema antártico existe la creencia que, algún día, el Tratado Antártico -que dispone un congelamiento jurídico de los reclamos de soberanía- caducará o se flexibilizará de una manera tal que los territorios polares podrían ser repartidos a cada quien según sus derechos. Todos los países con alguna aspiración tratan de preservar las situaciones que eventualmente puedan.  Es esa presunción -y no sólo la vocación científica- la que ha llevado a muchos países a instalar bases militares en la Antártida. Teniendo en cuenta este fenómeno, resulta vital que nuestro país continúe con la defensa del Tratado Antártico y su regla del consenso, instrumento político y jurídico que sirve para frenar la aparición de “nuevos liderazgos” que pudieran efectuar nuevas reclamaciones de soberanía. Es imprescindible, a su vez, que la Argentina apueste fuertemente a nuevas formas de cooperación en el campo de las ciencias. De este modo, quedará claro su compromiso con la realización de la “investigación sustantiva” que requiere el Tratado. Sería recomendable además ampliar la cooperación con países del Pacífico Sur, como Chile y Nueva Zelanda, con quienes compartimos numerosos intereses y valores. La política exterior y de defensa debe asignar prioridad a la cuestión antártica en toda su complejidad medioambiental y estratégica.

En Malvinas existe -al igual que en la Antártida- un congelamiento en el reclamo, pero en este caso consagrado fáctica y no jurídicamente. El hecho incontrastable es que Gran Bretaña se niega a dialogar por la soberanía. Con la excepción del conflicto del Beagle y de la guerra de Malvinas, la Argentina en general se ha amparado en la razón jurídica. La lección de Malvinas debería servirnos para no cometer errores ni en las islas, ni en la Antártida. La voluntad de discutir la soberanía no tendría que hacer que la Argentina se rehúse hablar de otros aspectos sustanciales, como lo son comercio, recursos naturales o cooperación en general. De hecho, la corona británica aceptó más de una vez entrar en conversaciones que en un final pudieron haber significado un traspaso a largo plazo de la soberanía. En la política británica no existe, por otro lado, ninguna corriente partidaria que esté dispuesta a negociar la soberanía de las islas.

Con algunas adaptaciones al caso Malvinas, el modelo de “free city”, propuesto por el Dr. Martín Krause, podría ser aplicable. Esencialmente, ese sistema supone forjar un acuerdo básico de suspensión de la disputa por la soberanía y el establecimiento de relaciones comerciales, sociales y de todo tipo entre el territorio en cuestión y el Estado reclamante. El antecedente más resonante es el de Hong Kong, que pasó de la soberanía británica a la china en 1997. Cabe recordar que la población estable de Malvinas es de tan sólo 3.000 habitantes. El juridicismo ha sido una constante en la política nacional hacia Malvinas. Con todo, ha habido razones para que esto fuera así, dado que la Argentina es portadora de derechos indiscutibles. Pero hay que decir también que dicha política tradicional ha sido insuficiente, ya que el mundo todavía se rige bajo las crudas reglas de la Realpolitik antes que por el derecho.

Relaciones con la Unión Europea

Los años noventa estuvieron caracterizados por una política exterior que permitió la inserción internacional de la Argentina que formalizó sus relaciones con la ya UE a través del Acuerdo Marco de Cooperación Económica y Comercial. Dicho acuerdo, fue el pilar para la cooperación bilateral entre nuestro país y el bloque europeo. Cooperación no solamente económica (comercio exterior, agricultura e industria), sino también política (fortalecimiento de la democracia, protección de derechos humanos e integración regional).  Además, se creó la Comisión Mixta Argentina – UE para realizar reuniones anuales tanto en Bruselas como en Buenos Aires. Desde la celebración del Acuerdo Marco, se vivió un gran aumento en la cooperación, sin embargo, ese acuerdo y la relación Argentina – UE se vieron claramente perjudicados por la crisis del 2001. La caída en default tuvo como principal consecuencia el aislamiento internacional. La cesación de pagos por parte de Argentina imposibilitó relacionarse con todo tipo de mercados.

El Acuerdo Marco tuvo un carácter bilateral. Lo que se esperaba era un Acuerdo de Asociación UE-MERCOSUR, ya que la relación funcionaría de bloque a bloque y no unilateralmente con Argentina. Sin embargo, estos intentos de acuerdos de integración no han podido materializarse sino hasta el año 2019. El año 2019, fue un año histórico para ambos bloques ya que tras veinte años de negociaciones se llegó a un principio de acuerdo para un posible tratado de libre comercio.

“Ambas regiones poseen un acervo cultural y de tradiciones comunes que les permite promover, difundir y desarrollar la defensa de los valores democráticos, el respeto a los derechos humanos, la libertad de las personas y los principios del Estado de Derecho” (Bernal-Meza, 2007, pág. 45).

El principio de acuerdo comercial, anunciado en Bruselas el 28 de Junio 2019, será obligatorio para las partes solo después de que cada una de ellas complete los procedimientos legales internos necesarios para la entrada en vigor.

El futuro del acuerdo dependerá de varios factores que podrían demorarlo o hasta incluso frustrarlo. Lo primero, la aprobación estará en manos del Parlamento Europeo y de los Congresos de los países miembros del MERCOSUR. El segundo inconveniente, surge de la preocupación de algunos países europeos como Francia, España y Alemania por el posible efecto negativo que puede generar sobre el sector agrícola europeo. Por otro lado, es muy importante señalar que en los últimos años en Europa hubo un resurgir del pensamiento en una parte de la población que cuestiona los beneficios del libre comercio.

Relaciones con los Estados Unidos de Norteamérica

La historia reciente de la relación bilateral entre nuestro país y los Estados Unidos da muestras de los cambios un tanto bruscos que suele tener nuestra política exterior cuando se produce una alternancia en el gobierno.

Las elecciones de 2015 dieron el triunfo a Mauricio Macri, cuyo primer año como presidente coincidió con el último de Barack Obama al frente del despacho oval. El cambio de gobierno en la Argentina fue bien recibido por Washington, y esto quedó demostrado con la visita del presidente Obama a Buenos Aires en marzo de 2016. Era la primera vez, después de once años, que un presidente norteamericano visitaba el país. De este modo, se comenzó a hablar de una “normalización” de las relaciones.  El tiempo siguió su curso y las elecciones de noviembre de 2016 catapultaron a Donald Trump a la Casa Blanca. Esto implicó barajar y dar de nuevo, aunque con la enorme ventaja de la estrecha relación personal del presidente Trump con la familia Macri. A pesar de esto, la llegada del magnate a la Casa Blanca produjo incertidumbre en el gobierno argentino. Con razón o no, el gobierno republicano evidenció un claro desinterés no sólo hacia la Argentina, sino a la región latinoamericana en general.

Desde la perspectiva política, un gran tema entre Estados Unidos y Argentina ha sido la situación en Venezuela. En este caso, el gobierno de Cambiemos brindó apoyo al gobierno norteamericano en la manera de abordar diplomáticamente la situación venezolana, pero mantuvo su desacuerdo en la posibilidad de intervenir militarmente. La cuestión venezolana podría convertirse en la piedra basal para construir un diálogo más fructífero con Washington.

Existen varios temas de convergencia en las agendas de los dos países. Con relación a la lucha contra el terrorismo, la Argentina ha sufrido en el pasado reciente dos atentados muy graves que permanecen impunes. Es por ese motivo que la Argentina debería ser consciente de la necesidad de participar activamente en los mecanismos de control de la lucha contra el terrorismo.

Tanto Argentina como los Estados Unidos podrían compartir información y “buenas prácticas”. Durante el gobierno de Cambiemos se firmó un acuerdo entre el Ministerio de Seguridad argentino y el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos que preveía un incremento de la cooperación en aras de impedir y combatir los delitos graves. También se rubricaron acuerdos para mejorar la seguridad en los vuelos. Tales iniciativas de colaboración deberían ser mantenidas y profundizadas.

En el rubro energético, Argentina y Estados Unidos tienen mucho por trabajar en conjunto. El descubrimiento de tecnologías capaces de explotar rentablemente el gas y petróleo de esquistos (shale gas y shaleoil) augura un cambio copernicano en materia de reservas. El asunto de la provisión energética abre una ventana de oportunidad con Washington, en la medida que ya es política de Estado norteamericana el procurarse autoabastecimiento para no tener que depender de Medio Oriente. Lo está logrando y con un plus: ya exporta gas.

El combate al narcotráfico debe ser reconocido como una prioridad en la relación con los Estados Unidos. En esta temática, es esencial que ambos países profundicen la cooperación en el marco de los organismos especializados de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos.

Relaciones con China

Los vínculos con la República Popular de China han ido evolucionando y variando en los últimos años. Del alto nivel de cooperación desarrollado durante la presidencia de Cristina Kirchner se pasó a la discordia y tensión cuando el gobierno de Cambiemos decidió revisar los acuerdos firmados por la gestión anterior.

El presidente Macri puso en tela de juicio el posible uso dual de la Estación de Espacio Profundo en Neuquén y la construcción de dos represas en el río Santa Cruz y dos centrales nucleares. Al mismo tiempo, se consideró inconstitucional el artículo 5 del Convenio Marco sobre Cooperación Económica y de Inversiones al otorgar concesiones especiales a China en la contratación pública.

Tanto el gobierno argentino como el gobierno chino aceptaron renegociar los acuerdos. Los presidentes de ambos países acordaron los principios para resolver las discrepancias en las reuniones bilaterales de la Cuarta Cumbre de Seguridad Nuclear en Washington, la Cumbre del G-20 en Hangzhou y la visita del presidente Mauricio Macri a la República Popular en 2017. En la reunión de Hangzhou, los dos gobiernos zanjaron diferencias sobre el uso civil o militar de la Estación de Espacio Profundo a través de un protocolo adicional que estableció el uso pacífico del establecimiento.

La potencial compra del reactor nuclear Hwalong es un tema que debiera ser abordado con mucho tacto, ya que muchos científicos locales ven con peligro la amenaza de la transferencia de tecnologías a China.  La compra de este reactor obligaría a que la Argentina se adapte a un método de enriquecimiento de uranio que en nuestro país nunca fue utilizado y en el que la comunidad científica vernácula no tiene el expertise suficiente.  La Argentina ha tenido a lo largo de su historia un notable desarrollo nuclear, sin parangón en Sudamérica, lo que le ha permitido vender reactores a Perú y Brasil. La pregunta que cabría hacerse entonces es cuál sería el beneficio de comprar un reactor que requerirá de componentes y knowhow chinos cuando nosotros contamos con recursos propios para desarrollar nuestra propia tecnología.

Un asunto adicional que hay que corregir en la relación con el gigante asiático es el de la opacidad de los acuerdos firmados: no existe forma de acceder a los pormenores ni a las condiciones que rigen tales contratos. Esto es patente en el caso de la estación espacial en la Patagonia y en el trato directo que algunas provincias tienen con China .

Frente a la contienda mundial en la que están inmersos China y los Estados Unidos, la Argentina se ve obligada a encontrar una buena relación con ambas potencias. La Argentina deberá tener cuidado de no quedar presa de ningún altercado a nivel hegemónico. Inclinarse mucho hacia un lado seguramente tendrá un costo, por lo que habrá que hacer un ejercicio de equilibrismo muy sobrio para no caer al vacío.

El tema del 5G es otro punto controversial que está sobre la mesa y que hay que tener presente. Brasil ya ha comunicado que licitará la infraestructura 5G en 2020 y que convocará a China. Esta es una cuestión delicada, ya hay muchas razones para dudar acerca de la confiabilidad de China. Para empezar, Beijing tiene leyes de seguridad nacional que requieren que las compañías chinas "apoyen, ayuden y cooperen con los esfuerzos de inteligencia nacional". Además, las agencias de inteligencia chinas tienen permiso legal para acceder, por la fuerza, si es necesario, a cualquier servidor u otros datos almacenados dentro de las fronteras de la nación. Si los países permiten que China se convierta en la columna vertebral de sus redes inalámbricas, todo lo que se ejecute o pase por esas redes se verá comprometido: infraestructura crítica, así como sistemas de inteligencia y militares.

En otro orden, sería necesario recalcar que la Argentina y China deberían conservar la alianza estratégica en materia de alimentos, dado que nuestro país tiene la oferta para abastecer parcialmente la demanda constante del país asiático. La sinergia positiva que existe en ese ámbito es algo que hay que profundizar. Los tres sectores más dinámicos de la demanda china en los próximos veinte años son las oleaginosas, la carne -especialmente porcina y aviar- y los lácteos. Esta es la oferta excedentaria de la Argentina.

En lo institucional, la Dirección de Asia y Oceanía de la Cancillería debería ser jerarquizada a fin de crear un marco más idóneo para nuestra relación con los países orientales. A ese camino de reconfiguración se suma la necesidad de reforzar la coordinación con las áreas internacionales de las provincias. Hay que abrir además nuevas representaciones con perfil comercial en puntos estratégicos del interior de China y en los países del Sudeste Asiático.

Acercarse a China en forma pragmática brindará incentivos para que la Argentina firme el memorándum de adhesión al megaproyecto de la Nueva Ruta de la Seda y trate de adherirse a otras iniciativas. Uno de las más importantes es la del Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, donde podría ingresarse como miembro pleno, al igual que en otros organismos de la región asiática.

China es un socio estratégico para América Latina. En lo económico y comercial, es imprescindible continuar y reforzar el intercambio. En esa dimensión, hay mucho por hacer.

No se puede decir lo mismo respecto al plano político, puesto que allí hay muchos más motivos para desconfiar que para arrimar posiciones. De hecho, el propio modelo político chino está mostrando fisuras. Las represiones en Hong Kong y las violaciones masivas a los derechos humanos de la etnia uigur demuestran las graves dificultades del Partido a la hora de mantener la cohesión y el control de la población.

La crisis del COVID-19 -que ha provocado un verdadero terremoto en el mundo- tampoco ha dejado bien parado al Partido Comunista en la sociedad china, que ha percibido de qué manera la emergencia fue utilizada como excusa para avasallar aún más las libertades individuales. No hay evidencia de que el presidente Xi estuviera preparado para todo esto. Lo que sí se sabe y se puede dar por descontado es que, en lo inmediato, China buscará seguir extendiendo su influencia por todo el mundo. Por consiguiente, es más que probable que China seguirá buscando vasallos dependientes y asfixiados entre los países en desarrollo para así poder generar vínculos neocoloniales. Es lo que ocurre en África y de manera más solapada en el resto del mundo emergente. Evitar que ese patrón pernicioso se repita por estas tierras requerirá de una actitud responsable por parte de nuestra dirigencia política.

Relaciones con otros países no americanos

Rusia

Así como en el caso chino, sería recomendable que la Argentina evite comprometerse políticamente con Rusia y vuelque su energía en tratar de explotar al máximo las relaciones comerciales y las posibilidades de cooperación en áreas técnicas y científicas.

Gran Bretaña

Por el momento, sólo existe la intención de encontrar capítulos que puedan conformar, con las reservas del caso, una agenda positiva, que en lugar de alejarnos nos acerque. El apoyo del gobierno británico a las negociaciones que la Argentina viene llevó adelante con el FMI en 2020 y el respaldo británico al ingreso de nuestro país a la OCDE son esperanzadores. Los encuentros bilaterales que se han materializado para discutir posibles acuerdos en ciencia y tecnología, comercio e inversiones, transporte, cooperación antártica y salud conforman otra señal positiva.

Francia

Fue el primer país del mundo que apoyó públicamente a la Argentina en el camino de convergencia de sus políticas públicas a los estándares internacionales y buenas prácticas de la OCDE. En ese sentido, el presidente Macron destacó que la Argentina puede ser “una potencia de equilibrio regional en América Latina”.

Alemania

El interés de Alemania por la Argentina no se acaba en el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Existe también un incentivo comercial en materia de energía, agronegocios, infraestructura y de desarrollo del litio para expandir el mercado de las baterías para autos eléctricos. En lo que concierne al litio, el objetivo de Alemania es el de instalarse en la región para competir con China y los Estados Unidos.

España

El antecedente del gobierno kirchnerista fue lamentado, por lo que la administración de Fernández tendrá que evitar volver a cometer las mismas acciones altamente agresivas. Vale recordar que en 2012 se produjo la expropiación de la participación de Repsol en YPF. Ese año España dejó de ser el primer país inversor en Argentina y creció la desconfianza entre ambos países. Poner el foco en mejorar el marco económico es una tarea que deberá anteponerse a cualquier otra iniciativa.

Italia

Otro socio tradicional que ha demostrado históricamente gran interés en la Argentina. Se trata de un vínculo bilateral que, en líneas generales, presenta características parecidas al de los casos que ya hemos mencionado. Es decir, una relación comercial que padeció las políticas y el default de los años kirchneristas. El agravante en este caso es la gradual pérdida de importancia en el comercio exterior argentino, que ha llevado la relación a mínimos históricos.

Organización de la Diplomacia

El Ministerio de Relaciones Exteriores debe ser reorganizado institucionalmente para mejorar su funcionamiento. La Cancillería tiene una estructura obsoleta e ineficiente.

De manera sucinta, se podría arrancar eliminando las “embajadas turísticas” en regiones de escasa relevancia política y económica, como ser Centroamérica, el Caribe y Europa del Este.

Seguidamente, habría que revisar el rol de los organismos externos, evaluar su desempeño y observar si la labor de la Cancillería ha colisionado con las áreas internacionales de otros ministerios.

Proveer de racionalidad a la política exterior y ponderar el trabajo de los diplomáticos implica a su vez optar por el profesionalismo y los méritos antes que por la militancia y los favores personales. Puesto que la Cancillería cuenta con excelentes profesionales, no debería abusarse de la ley que permite nombrar diplomáticos a quienes no lo son. Es preferible que la mayor parte de los diplomáticos sean de carrera, ya que la función de representar y proteger los intereses del país ante la comunidad internacional requiere un largo y riguroso entrenamiento específico.

De todos modos, cabe subrayar que resulta aconsejable que los destinos de mayor relevancia para el país los ocupen altos referentes políticos, quienes de esa forma contribuyen a equilibrar la híper-burocratización que muchas veces prevalece en las prácticas del cuerpo diplomático profesional.

En términos generales, sería apropiado que la Cancillería siga prestando mucha atención a las lógicas geopolíticas y de poder que imperan en la sociedad internacional, aunque sin descuidar las lógicas cosmopolitas y humanitarias que se han abierto paso en las últimas décadas. Esto implica que la Argentina no puede pretender fijar una política exterior urbi et orbi, sino que debe saber adaptarse a situaciones específicas que se presentan en diferentes áreas.

En el ámbito doméstico, el desafío principal es el de articular coherentemente todas las áreas que tienen relación con la política exterior, especialmente economía y defensa. De esta manera, se podría reforzar la integración horizontal de las esferas de gobierno. Pero también haría falta aceitar la integración vertical, que tiene que ver con la necesidad de integrar aún más los intereses de las provincias con el diseño internacional del Estado nacional.

Paralelamente, la noción de “buena ciudadanía internacional” plantea exigencias que nuestro país no puede dejar de cumplir. La exitosa cumbre del G20 realizada en Buenos Aires en 2018 así lo demuestra. A nivel multilateral, sería adecuado que la Argentina siga desempeñando un papel activo en materia de medio ambiente, desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos, no proliferación y desarme. Son campos en los que nuestra diplomacia ha ido siempre a la vanguardia. El inmovilismo observado en el caso Venezuela da cuenta asimismo de la necesidad de proponer reformas profundas en los politizados organismos latinoamericanos.

Todas las políticas exteriores contienen riesgos implícitos. El arte del buen gobierno permite afrontarlos con seriedad y sentido común. Para ganar la confianza del mundo sería bueno que nuestra dirigencia haga una lectura seria y realista de los asuntos internacionales. En este campo no existen las panaceas. Ninguna estrategia nos llevará mágicamente a recuperar el lugar de privilegio que nuestro país supo tener hasta hace unas décadas.

Notas

1 “La política exterior en la propuesta de Libertad y Progreso” (inédito) Documento elaborado por el Lic. Nelson Aguilera con la colaboración de Juan Álvarez Míguez, bajo la conducción de Manuel Solanet y la supervisión de Emilio Cárdenas.